Fragmento IV - Amor

Un dia, se conocieron. Eran personas cualquiera, en un mundo cualquiera. Ningún punto en común y nada que perder. Personas solitarias, que daban su vida por los demás, sin esperar nada a cambio. Por dentro, morían, lentamente.

Saltó una chispa, una pequeña chispa. Imperceptible a los ojos de nadie. Pero a ellos no se les escapó. Se miraron a los ojos, como nunca habían visto a nadie.

Y, poco a poco, el destino les llevó a juntarse. A compartir todo aquel peso que llevaban encima. Miedos, inseguridades, problemas, experiencias. Vida. Todo aquello que nunca habían compartido con nadie, porque nadie se había atrevido a enfrentar sus miradas, a buscar más allá de esa máscara y ver directamente su alma. Blancas, brillantes, puras. Como ninguna otra alma podría ser.

Esa chispa se convirtió en necesidad, voluntad, fuerza. Amor.

Y el amor se convirtió en todo y lo único. Su mundo.

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