Welcome September

Y contigo, un año más.

Quizás unas palabras no signifiquen nada. Pero lo voy a intentar.

Te conocí allá por el 2011. Fue un año raro. Raro para conocer gente, raro para despedirme de gente, raro para cambiar cosas. Raro. Sin embargo... no estaba tan lejos. Iba y venía, como siempre hacía. Y tenía miedos, inseguridades. Era completamente inmadura y no sabía exactamente lo que quería ni lo que esperaba.

Decidí llamar al 2012 el año del cambio. No al 2011, sino al 2012. Porque todo lo que pasó antes del 2012, dejó de tener sentido para mi, y todo lo que pasó a partir del 2012-2013, cambió mi mundo. El 2012 fue el año en el que aún quedaba con gente, aún me llevaba con gente, aún podía salir, quedar, hacer quedadas y sacar fotos. Tenía mi mundo aparte, sin olvidarme de las cosas importantes. Quería ser mayor, hacer cosas de mayores. Siempre quise hacer cosas "de mayores". Y ya empezaba a tomarme las cosas más en serio. Viajes (rock in rio), sueños, cosas que solo traían problemas. No se puede querer ser mayor sin poder serlo.

Pero llegó el 2013. El año que no quiero mencionar. El... peor año de toda mi vida (y eso que he tenido años malos). El año en el que mi vida dejó de ser mi vida y acabó siendo una sombra de lo que era. Sin embargo, la luz seguía ahí.

Desde el primer momento, siempre supe que... si algo me pasaba, si por algun motivo me pasaba algo, me encontraba mal, me ponía mal, quien iba a estar ahí no iban a ser mis amigas. Lo supe desde el verano de 2011. Desde ese momento, supe que si me pasaba cualquier cosa, nadie estaría ahí para mi. Nadie excepto tú. Una luz.

Logré superar el 2013 y saqué una lección: "Never surrender". Porque rendirse no es una opción. Y esa lección me sirvió para todo. Para la vida, para el amor... (No es aplicable a amistades y estudios). Para todo lo importante.

Y estamos a 2014. No puedo decir que haya sido una relación perfecta. Con sus más y sus menos, sus altos y sus bajos. Sus peleas, riñas y sus buenos momentos. Pero como ya dije: lo importante no es la fecha, lo importante es el sentimiento y la fuerza de voluntad para seguir.


Y contigo, un año más. Y ya van 3.


Balada del despertador - La Fuga


Después de tanto tropezar
dando tumbos he llegado aquí
y no se está tan mal.

No sabía dónde ir,
había cerrado el último bar
y tu oferta no la pude rechazar.

Deja que yo apague la luz,
tú deja de mirar el reloj;
será mejor.
Yo dando patadas al sol,
tú enfadada con el despertador.

Enemigo del calor,
que siempre molesta en lo mejor.
Como el sol que me despierta
cuando escondido estoy
bajo el edredón.
Pégate a mí.

Solitario corazón
vaga sin rumbo por aquí
buscando un poco de emoción.

Sin promesas que cumplir,
sin palabras de ésas que después
se olvidan con el sol.

Las penas cambian su sabor
cuando no hay espinas para cenar
y en la mesa comen dos.

Y la fiesta sigue en el salón;
la luna nos pilló bailando
la balada del despertador.

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