Un mundo feliz...

Nunca he sido la alegría de la vida. Nunca he sido la estación en la que te quieras quedar, ni la clase de persona que hace más amenas las esperas. Compartir un momento conmigo es, probablemente, compartir el silencio.

No tengo don de gentes (o eso dicen). Nunca tengo temas de qué hablar, nada que decir ni ingenio para decir algo gracioso. Ni siquiera la capacidad para parecer interesante. No esperes que yo tome la iniciativa.

Es probable que, en cuanto creas conocerme, te des media vuelta. Vayas con otros, que quizás te aporten otro tipo de cosas, de sentimientos, de conversaciones. Algo que no solo sea silencio o estupideces (porque solo sé decir estupideces). Algo que no solo sean problemas (porque solo tengo problemas). Algo que no solo sean quejas (por todo).

Pero, quizás (y solo quizás), detrás de todo eso, haya algo más.

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