Sueños

Hoy soñé contigo. No fue un sueño triste, sino que sonreí al verte, sabiendo que podría ser la última vez que volvería a verte. Soñé con un reencuentro, en sueños. Y eso que no ha pasado tanto tiempo (casi 5 meses). Estaba tranquila, sabía que sólo era un sueño. Pero tú apareciste por allí, sin avisar. Soñé contigo. Te di un abrazo y tiré de tu mano, aunque luego desapareciste. Supongo que en un sueño estas cosas pasan, y por eso no fue un sueño triste. Llevabas un corte de pelo extraño, ¿es así como te peinas ahora? No te pega en absoluto. Por eso al principio me costó reconocerte. Pero sabía que eras tú. Estabas en el mismo sitio de siempre, tomando lo mismo de siempre, y yo era la misma de siempre. Me sentí, quizás, un poco más pequeña. Me di cuenta de que solo era un sueño. Pero, aunque me gustaría que hubiese sido verdad, los sueños son solo sueños. No me ha costado nada aceptarlo. Por eso me alegro de haber soñado contigo. Sé que no se hará realidad (es imposible, no se puede recuperar el tiempo perdido, mucho menos en estos casos), pero sé que estás... bien. Aunque te has cambiado el peinado. Que no volverás ya lo he asumido (no me queda más remedio), y si volveré a verte o no, por las noches, en sueños, no es cosa mía. Gracias.

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