Barcos de Papel

Si, eso, barcos de papel. Supongo que no sabía qué poner. Se dice que si haces mil grullas, tu deseo se cumple. ¿Qué pasa si haces mil barcos de papel? Los sueltas en el puerto y dejas que naveguen. Sería, incluso, gracioso. ¿Se comportarían igual que los sueños? Yo creo que se hundirían. Pero es como cuando pruebas a sentarte unos metros por encima del mar, con los pies sueltos. Ver el mar justo debajo de ti. Y te entran ganas de tirar tus zapatos. Aún sigo pensándolo. Algún día lo haré, cuando esos zapatos me pesen demasiado, cuando me haya cansado de caminar. Y soltaré mil barcos de papel, ya que ellos tambien tienen derecho a soñar con navegar. E irán cargados de sueños, para que lleguen a donde yo no puedo llegar (ya sea el otro lado del océano, cualquier otra parte del mundo, o las profundidades del océano. O a lo más alto, allí donde solo llegan los sueños).


Otra cosa... ¿alguna vez os habeis preguntado qué haríais si tuvierais que escapar? ¿A dónde irías y quién querrías que te encontrase? Desconectar de todo. Y si alguna vez no quiero ver a nadie, yo estaría viendo el mar. Lejos de casa, lejos de las nuevas tecnologías, lejos del blog. Lejos de todo. Si, en ese mundo que es solo mío, en el que domina el mar y el viento. Allí, donde viven los sueños y los recuerdos. Donde muy pocas personas pueden llegar. Tampoco pido que nadie me venga a buscar, pero... ya sabes, nunca pediré nada.

PD: pensé en cambiar el nombre del blog por el de esta entrada, pero... No puedo. La frase tonta de la semana seguira siendo eso, la frase tonta de la semana. Diga lo que diga.

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