Que el mundo pare

Cuando comienza a ser adictivo. Obsesivo, compulsivo y necesario. Ahí es cuando empieza a dar miedo.

"El doctor me recomienda que no me quite mi abrigo, que no esté ya más contigo."

Y yo digo... ¿Por qué no? ¿Qué es lo más malo que puede pasar que no haya pasado ya? Si haga lo que haga, tengo la confianza de que no va a pasar nada. Una esperanza, una ilusión. ¿Y por qué no? Un viaje del que, estoy casi segura, pase lo que pase, cuando vuelva todo seguirá igual. Y que el mundo pare, que yo quiero un amor imposible. O improbable.

"Porque lo improbable es, por definición, probable. Lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar. Mientras haya una posibilidad, media posibilidad de entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo."

Mientras haya una posibilidad, vale la pena intentarlo. ¿Por qué no? Cuando las conversaciones se vuelven minutos hasta las tantas. Horas. Y que el mundo pare, por favor. 

Yo soy una chica de ciudad. Y de mar. Y de campo. Allá donde se puedan ver las estrellas. Y eso es todo lo que quiero. Una estrella. Quizás...

Obsesivamente compulsivo

1 comentario:

Miel dijo...

me gusta esa definición de improbable

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