La Fundación...



(Texto extraido de la obra de teatro "La Fundación", de  Antonio Buero Vallejo)


- ¿Quieres volver a la Fundación?
- Ya sé que no era real. Pero me pregunto si el resto del mundo lo es más... También a los de fuera se les esfuma de pronto el televisor, o el vaso que querían beber, o el dinero que tenían en la mano... O un ser querido... Y siguen creyendo, sin embargo, en su confortable Fundación.... Y alguna vez, desde lejos, verán este edificio y no se dirán: es una cárcel. Dirán: parece una Fundación... Y pasarán de largo.
- Así es.
- ¿No será entonces igualmente ilusorio el presidio? Nuestros sufrimientos, nuestra condena...
- ¿Y nosotros mismos?
- Sí, incluso eso.
- Todo, dentro y fuera, como un gigantesco holograma desplegado ante nuestras conciencias, que no sabemos si son nuestras, ni lo que son. Y tú un holograma para mi, y yo, para ti, otro... ¿Algo así?
- Algo así
- Ya ves que lo he pensado
- Y si fuera cierto... ¿ a que escapar de aquí para encontrar la libertad o una prisión igualmente engañosa? La única libertad verdadera sería destruir el holograma, hallar la auténtica realidad... que está aquí también, si es que hay alguna... O en nosotros, estemos donde estemos.... y nos pase lo que nos pase.
- No
- ¿Por qué no?
- Tal vez todo sea una inmensa ilusión. Quien sabe. Pero no lograremos la verdad que esconde dándole la espalda, sino hundiéndonos en ella. Y yo sé lo que te pasa en este momento.
- ¿El que?
- No es que desprecies la evasión como otra fantasía, sino que te acobardan sus riesgos. No es desdén ante un panorama quizás ficticio, sino temor. Así no vale. Duda cuanto quieras, pero no dejes de actuar. No podemos despreciar las pequeñas libertades engañosas que anhelamos, aunque nos conduzcan a otra prisión... Volveremos siempre a tu Fundación, o a la de fuera, si las menospreciamos. Y continuarán los dolores, las matanzas...
- Acaso ilusorias...
- Eso se lo tendrías que preguntar a Tulio. Aunque sea otro holograma... al que ya han destruido.
- Perdona, mi Fundación aún me tiene atrapado.
- No, tú ya has salido de ella. Y has descubierto una gran verdad, aunque todavía no sea la definitiva verdad. Yo la encontré hace años, cuando salí de una cárcel como ésta. al principio, era un puro deleite: deambular sin trabas, beberme el sol, leer, disfrutar, engendrar un hijo... Pronto noté que estaba en otra prisión. Cuando has estado en la cárcel, acabas por comprender que, vayas donde vayas, estás en la cárcel. Tú lo has comprendido sin llegar a escapar.
- Entonces...
- ¡Entonces hay que salir a otra cárcel! ¡Y cuando estés en ella, salir a otra, y de ésta, a otra! La verdad te espera en todas ellas, no en la inacción. Te esperaba aquí, pero sólo te esforzabas por ver la mentira de la Fundación que imaginaste. Y te espera en el esfuerzo de ese oscuro túnel del sótano... En el holograma de esa evasión.
- Me avergüenzo de haber delirado tan mal.
- Estabas asustado... Te inventaste un mundo de color de rosa. No creas que es demasiado absurdo... Estos presidios de metal y rejas también mejorarán. Sus celdas tendrán un día televisor, frigorífico, libros, música ambiental... A sus inquilinos les parecerá la libertad misma. Habrá que ser entonces muy inteligente para no olvidar que se es un prisionero.




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